He pensado que para los que empiezan en cocina, vienen bien unas fotos, que dicen más que mil palabras, a veces, no sabemos elegir el molde adecuado y eso puede “chafarnos” el resultado que esperamos.
Se usan para el horno, para bizcochos de masas batidas, las más liquidas, es aconsejable que sean antiadherentes y se suelen engrasar antes de verter la mezcla.
Los de la derecha es una muestra de los que utilizo para hacer tartas tipo “masa quebrada” , algunas empanadas, quiches, tartas de hojaldre, con las paredes bajitas.
En los básicos, también incluiría los cackes (foto más abajo)

Los aros sin base:
Los utilizo para las tartas que no tienen que ir al horno, de las que cuajan en la nevera, mousse, cuajadas, tartas tipo flan, etc. Se coloca el aro en la bandeja donde vayamos a servir la tarta, así luego, tan solo hay que tirar del aro, y ya la tenemos lista, sin necesidad de pasarla a una bandeja y sin la antiestética base negra.
Uno rectangular, otro extensible, así puedo abrir y cerrar, según el tamaño que desee, y uno fijo.
Si de estos no disponemos, podemos utilizar uno básico desmontable, apartando la base, y colocando el aro en un plato.

Los de silicona:
Los utilizo para las tartas de microondas, baño maría en el horno, para las cuajadas, tipo pannacotas, flanes, bizcochos, aunque para estos últimos prefiero los de metal, siempre he pensado que los resecan por los bordes.

Pupurrí de moldes:
Estos ya son de capricho, excepto los cackes, esos rectangulares alargados, para dulce o para preparar pan de molde, por ejemplo.
Otros con diversas formas, corona, muffins, donuts, flores, cuadrados…para cualquier tipo de bizcochos.













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